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lunes, 30 de agosto de 2021

Decálogo para un joven escritor

 



A Leire, cuando descubra las palabras de la vida.
A Ángel, que ya se adentra en el laberinto gozoso de la escritura.


    Escribir es un ejercicio personal, íntimo y, a menudo, intransferible. No hay recetas mágicas ni atajos, ya que pueden haber tantos métodos de escritura como escritores.
La mayoría de los consejos que ofrezco son fruto de la experiencia y de la reflexión durante distintas etapas de mi vida. Otros, por el contrario, están entresacados de famosos decálogos de escritores, como los de Ray Bradbury, Augusto Monterroso, Horacio Quiroga, Juan Carlos Onetti o Jorge Luis Borges. 

1. Lee siempre, como escritor y como lector que goza con la lectura. Lee cuanto puedas, lee variado en géneros y temas. Lee a los grandes maestros de la literatura, pero también a los grandes desconocidos que algún día puedan impartir su magisterio.

2. Escribe siempre, aunque no tengas nada que decir. La escritura se adquiere y se desarrolla con la práctica

3. Piensa antes de escribir. No escribas sin un plan previo, sin una respuesta a qué quieres transmitir y cómo lo quieres redactar. No improvises ni te permitas la creación de un texto invertebrado -carente de estructura y de mensaje- o sin músculo ni piel, pues la fortaleza externa debe residir en una cohesión que no prescinda de la belleza de las palabras.

4.  Sé un buen mentiroso. La literatura no deja de ser una mentira socialmente pactada entre el escritor y su lector (accidental). Los buenos escritores, por tanto, son los buenos mentirosos, aquellos que añaden una pizca de ficción al guiso de la realidad, para que no se le rompa la ilusión literaria al lector por falta de verosimilitud

5. Ten en cuenta al lector. No escribas para ti mismo. Sin receptor no hay comunicación y, en consecuencia, mensaje. El lector, por otra parte, siempre interpretará el texto desde sus coordenadas de realidad, cambiantes de una persona a otra, y dependientes del bagaje cultural, experiencia lectora y contexto de cada uno. Esta es la razón por la que una misma obra llega a tener distintas lecturas a lo largo de periodos dilatados de tiempo.

6. Sugiere antes de decir. La buena literatura no es explícita, sino que navega con más o menos habilidad en los procelosos mares de la ambigüedad interpretativa. En todo texto literario hay un texto denotativo, apto para una lectura somera, que no conlleve demasiado esfuerzo en su comprensión, y uno o más subtextos, de naturaleza connotativa, que requieren de un esfuerzo mayor, pues llegan a bifurcarse en dos o más líneas interpretativas, lo que supone todo un reto, incluso para los lectores más avezados. En definitiva, trabaja el texto, pero cuida que haya un subtexto que incentive a los que sientan verdadera curiosidad por tu obra.

7. Encuentra tu propia voz. Busca los temas y la forma de combinar las palabras que hagan de tus escritos un objeto único e irrepetible por el que te puedan identificar como autor. En pocas palabras, convierte tu estilo en tu marca personal

8. Elige la sencillez a la retórica fácil. Los textos oscuros, de aires líricos e ínfulas cultas son más apetecibles para el escritor que empieza que la prosa sencilla, sobria, mesurada y con deseo de claridad. Esto se debe a que la escritura equilibrada y sin aspavientos necesita de un ejercicio de contención lingüística que armonice la precisión con la variedad. 
Por ello, se ha de prescindir de términos vagos, de excesiva amplitud semántica, como las proformas léxicas “cosa” o “hacer”, en favor de un uso meditado de sinónimos y antónimos, por lo que deberás recurrir con frecuencia a diccionarios especializados. Repite las palabras con una intencionalidad determinada y no por desconocer alternativas que bien se podrían encontrar en obras de consulta.  Huye, además, de las expresiones tibias, como “una especie de”, ya que apagan la pasión de la escritura. Cuida sustantivos y verbos; no te conformes con términos que no reflejen la realidad o la acción que quieras transmitir con irrevocable exactitud. Dosifica los adjetivos calificativos, con preferencia por los especificativos, y raciona los adverbios acabados en “mente” para aligerar la lectura y prevenir que se le indigeste al lector desde la primera línea. Finalmente, combina las oraciones simples con oraciones compuestas de una extensión que no sobrepase las tres líneas, con especial gusto por las coordinadas copulativas o adversativas por encima de las subordinadas de relativo o adverbiales. 

9. Marca el ritmo del texto a través de una selección trabajada y variada de conectores extratextuales que, a su vez, te permitan regular la información. La repetición de elementos literarios, de palabras y el uso estratégico de signos de puntuación -con prevalencia de comas y puntos- serán otros recursos valiosos para lograr una escritura ágil, a la par que coherente y accesible.

10. Revisa tu obra. Repasa cada elemento, palabra o signo, para que fluyan en total armonía, hasta el mismo momento en que debas entregarlo. Modifica, añade o elimina sin miedo, pues, en ocasiones, escribir es sinónimo de pulir todo aquello que entorpece la lectura. Los procedimientos de revisión no son menos importantes. Desde encomendar tu texto a un lector de confianza, en busca de una opinión objetiva (aunque no siempre sea sincera), hasta leer el escrito en voz alta (a imitación de los que tocan de oído) o mantenerlo un tiempo olvidado en un cajón, con la intención de retomarlo tras la distancia que necesitaría cualquier juicio crítico. 

En resumidas cuentas, el dominio de la escritura debe crecer con el escritor, con su experiencia de la vida y profundización en los mecanismos más íntimos del lenguaje literario, ya sea como búsqueda constante de nuevas palabras o de una voz personalísima que haga llegar nuestros deseos o temores ocultos, nuestras obsesiones y esperanzas públicas, a los lectores del futuro.

martes, 25 de marzo de 2014

Diez consejos para tejer una red educativa eficiente en Twitter, tras el análisis de @tonisolano

Twitter se ha convertido en un recurso inevitable dentro y fuera del aula, al que ya dediqué varias entradas en este blog. Muchos usuarios primerizos, sin embargo, se dejan despistar por su aparente sencillez, sin apreciar los tremendos beneficios, sobre todo como pieza central de un PLN bien erigido, que puede acarrear.
Un buen ejemplo es el de Antonio Solano, @tonisolano, compañero de especialidad al que admiro, del que escogí su cuenta como objeto de análisis para #eduPLEmooc y que sirvió de excelente modelo para redactar estos "Diez consejos para tejer una red educativa eficiente en Twitter".



"Antonio Solano es uno de los más claros referentes para los profesores de Lengua Castellana que se apasionan por las TIC y por una metodología diferente a la tiranía del libro de texto, centrada en los proyectos de trabajo y en la colaboración entre docentes.
Por esta razón, he elegido su cuenta para realizar la actividad de la unidad 2, para la que debíamos elegir una cuenta de referencia en Twitter para el ámbito de las NNTT y la docencia, analizarla y exponer las conclusiones en una presentación pública con Google Drive.
La segunda parte de la actividad requería que fuera valorada por otro miembro del grupo, a partir de la rúbrica y el formulario que proponía #eduPLEmooc. Esta valoración me ha permitido reflexionar, tanto sobre el contenido como sobre la forma de la presentación que tenéis en esta entrada.
Os dejo con el mapa conceptual que he elaborado con draw.io, una app para Google Drive, y la presentación, en sí misma, que he creado, en ambos casos, sobre @tonisolano".



He reunido los diez consejos que aparecen al final de la presentación para facilitar una lectura en conjunto, más cómoda y provechosa. 


domingo, 2 de junio de 2013

Diez consejos para leer en voz alta



La lectura en voz alta es una de las técnicas habituales que utilizamos los profesores de lengua en el aula. A pesar de que se practique tan a menudo, los estudiantes suelen cometer los mismos errores en niveles y centros diferentes. Por ello, he decidido recopilarlos en forma de consejos, para prevenirlos, en un póster que se pueda imprimir y colgar en el aula. 

Os dejo el documento en formato PDF, en dos versiones: una en blanco y negro para imprimir y otra en color, como folleto descargable. 

martes, 28 de diciembre de 2010

Dodecálogo de derechos del lector de libros digitales


En plena resaca de la votación parlamentaria a la llamada "Ley Sinde", y para atizar las brasas del debate sobre la sustitución de las publicaciones en papel por las de formato electrónico, cito este "Dodecálogo de derechos del lector de libros digitales" que he encontrado en el artículo "Derechos de los lectores de libros digitales", escrito por Javier Celaya y José Antonio Vázquez en dosdoce.com. Lo he acompañado de los "Derechos adquiridos que no debemos ceder", perteneciente al mismo artículo, porque aclara algunos puntos del dodecálogo y aporta otra perspectiva para debatir este asunto.


"A raíz de todos estos argumentos y siguiendo iniciativas similares en los Estados Unidos en relación con este tema, como las de Peter Brantley, director de contenidos del Internet Archive, o las recomendaciones de la mencionada Electronic Frontier Foundation proponemos el siguiente dodecálogo para proteger los derechos del lector de libros digitales.

Dodecálogo de derechos del lector de libros digitales
  1. Las plataformas de acceso y venta de eBooks no deben comerciar con el historial de compra de los lectores sin su consentimiento previo.
  2. Aquellas plataformas que quieran reutilizar con fines comerciales el historial de compra de los lectores para mejorar sus sistemas de recomendación de libros o generar ingresos publicitarios relacionados con las compras realizadas deberán comunicar previamente a los lectores qué tipo de información guardan en sus plataformas, por cuánto tiempo y para qué fines comerciales.
  3. El lector de libros digitales podrá acceder a esta información personal en cualquier momento y borrar su historial en caso de considerarlo oportuno.
  4. Las plataformas de acceso y venta de eBooks deberán garantizar que los eBooks adquiridos son propiedad de aquellas personas que los han comprado. Tras la polémica decisión de Amazon de entrar en la cuenta de sus usuarios y eliminar los ejemplares digitales vendidos del libro de George Orwell 1984 por discrepancias con su proveedor, se justifica que exijamos que las plataformas de comercialización de eBooks se comprometan a respetar nuestros derechos como consumidores. Ninguna plataforma o librería virtual debería ser capaz de eliminar de mi cuenta un libro ya adquirido o limitar el acceso al mismo sin mi consentimiento expreso.
  5. En caso de alquiler, pago por lectura o subscripción de cualquier contenido digital, el usuario debería tener una opción a compra perpetua.
  6. Al igual que en el mundo analógico podemos prestar un libro comprado a un amigo, en el mundo digital deberíamos preservar el derecho a realizar préstamos de libros en cualquier formato y sin coste adicional.
  7. Se nos debe garantizar la posibilidad de leer cualquier libro de nuestra biblioteca en la nube o plataforma en cualquier dispositivo, sin restricciones ni limitaciones por sistemas, derechos, fronteras, etc., y siempre de una forma amable y legible.
  8. Las plataformas de acceso y venta de eBooks deberían permitir que las personas que deseen hacer sus compras en un entorno plenamente privado puedan hacerlo sin que sus datos de compra sean almacenados en ningún momento ni comercializados a terceros.
  9. Los compradores de libros digitales podrán eliminar su historial de compra o alquiler, así como destruir los propios libros adquiridos, en cualquier momento y de forma definitiva sin dejar rastro alguno de su previa existencia en ninguna memoria virtual.
  10. Los lectores podrán regalar o revender cualquier libro adquirido que ya no se quiera mantener en su biblioteca digital.
  11. Los lectores podrán subrayar, marcar y hacer anotaciones de forma anónima en sus libros adquiridos. Aquellos lectores que quieran compartir con otros lectores sus anotaciones personales deberán poder hacerlo, pero si en cualquier momento cambian de opinión también podrán retirar las aportaciones prestadas.
  12. Al igual que podemos mantener nuestro número de teléfono móvil si nos cambiamos de operador, las plataformas deberán garantizar la portabilidad de los datos de los usuarios. Si por cualquier motivo un lector abandona una plataforma deberá poder transportar los libros adquiridos, notas e historial de compra a la nueva plataforma de forma fácil y eficiente".

Derechos adquiridos que no debemos ceder
"En el mundo analógico -por así decir-, como compradores de libros en papel queda establecida una serie de normas cuya importancia y necesidad social no habíamos posiblemente valorado hasta la aparición de los libros digitales, y que no debemos ceder con la llegada de nuevas formas de acceso a los libros, la información y el conocimiento:
  • Cuando compramos un libro en una librería nos convertimos en los dueños de ese producto.
  • Nuestros datos de compra no pueden ser reutilizados sin nuestro permiso.
  • Nuestro historial de compra no puede ser vendido para fines comerciales (publicidad, etc.).
  • Nuestras afinidades lectoras no pueden ser divulgadas a terceros.
  • Podemos realizar compras de libros totalmente anónimas pagando en metálico y sin dejar rastro personal alguno de dicha compra.
  • Podemos prestar nuestro libro a un familiar, amigo o compañero del trabajo.
  • Nuestras notas y apuntes son personales y visibles hasta cuando queramos para quien queramos.

Todos estos derechos de los lectores, que nos son tan habituales con cada compra y uso de un libro en papel, deberían garantizarse en el nuevo entorno digital".

martes, 12 de octubre de 2010

Decálogo de competencias TIC para docentes

Ayer leí en Educación tecnológica, el blog de Celestino Arteta, un decálogo sobre las competencias digitales que debería dominar el profesorado del S. XXI. La selección de los puntos de este decálogo es acertada, aunque mezcle competencias de distinto grado de dificultad y no especifique en cada uno qué herramientas digitales serán necesarias para realizar esa tarea, ya que puede influir en el manejo, proceso y producto final que se pretende, como ocurre con la creación de wikis o la edición de imágenes, vídeos o sonido. En cualquier caso, advertimos que el criterio de selección es el del uso frecuente en la aplicación de las Nuevas Tecnologías en el aula, inspirado, seguramente, más en la experimentación personal de naturaleza autodidacta que en la formación academicista que se puede adquirir en algunos cursos destinados al profesorado: 

"En el blog TecLaw encuentro este decálogo de competencias que todo profesor del siglo XXI debiera tener:

Los docentes tendrían que ser capaces de…

1. Suscribirse a un servicio RSS para sindicar los contenidos interesantes de las páginas web que visiten
2. Gestionar correctamente los marcadores y etiquetas de las páginas web
3. Crear y usar un blog
4. Crear y usar una wiki
5. Crear hipervínculos (en correos electrónicos, blogs, webs y wikis)
6. Crear archivos PDF con herramientas gratuitas
7. Capturar, mezclar y subir fotos a la red (libres de restricciones de copyright)
8. Capturar, mezclar y subir audio/vídeo a la red
9. Usar Google Docs u otra herramienta colaborativa
10. Participar en redes sociales educativas

Me parece que es un decálogo ambicioso, pero al que el profesorado debe ir acercándose poquito a poco."

La conclusión de Celestino Arteta, en la última línea del post, también es crítica con el decálogo. Reconoce que es ambicioso para aquellos compañeros que no han sentido todavía la curiosidad o la fascinación que han despertado en nosotros las Nuevas Tecnologías, ya que, sólo para su aprendizaje, se requiere voluntad, paciencia, imaginación y tiempo libre. Además, el camino hacia el uso y aprendizaje de las TIC está salpicado de obstáculos, que lo convierten en todo un reto para los menos avezados, ya que van desde el desembolso económico para adquirir un equipo informático decente para trabajar en casa hasta las dificultades técnicas que se pueden encontrar en todos los centros educativos, ya sean de hardware, software o de conexión a internet. Sin embargo, todos los inconvenientes y sacrificios se quedan pequeños ante la aplicación exitosa en el aula. Es entonces cuando nos invade esa sensación de bienestar, de trabajo bien hecho, que, tal vez, no se hubiera logrado por medios tradicionales.

domingo, 15 de marzo de 2009

"Antidecálogo del escritor" de Jorge Luis Borges

He aquí otro decálogo conmemorativo, el del escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986), autor de libros de cuentos imprescindibles para la literatura universal, como El Aleph, Ficciones o El libro de arena, además de poemas y ensayos que tratan una gran diversidad de temas eruditos.
El "Antidecálogo del escritor" nace de la compleja ironía borgiana y de su profunda comprensión del fenómeno literario. A primera vista, podría entenderse como una declaración de principios del propio escritor; pero si lo leemos con detenimiento, descubrimos que es fruto de su experiencia lectora y que manifiesta todo lo que Borges espera encontrar en una obra literaria, su "horizonte de perspectivas". Las referencias que utiliza constituyen, a un tiempo, argumentos de autoridad y modelos de escritura fácilmente reconocibles por cualquier lector (Don Quijote, Dickens, Freud...), que no escapan a su personalismo vanidoso, disfrazado de sarcasmo, cuando se cita a sí mismo y a su amigo Bioy Casares. Por lo demás, ni siquiera se circunscribe a diez puntos y el sentido de algunos de ellos, como el último, resulta oscuro y bastante llamativo a la vez, pues desmitifica la imagen que teníamos de Borges.
Para finalizar, tan sólo quisiera mencionar que este texto ha sido extraído del blog literario Papel y seda.


ANTIDECÁLOGO DEL ESCRITOR
por Jorge Luis Borges

En literatura es preciso evitar:

1. Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.
2. Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.
3. La costumbre de caracterizar a sus personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.
4. En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.
5. En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.
6. Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.
7. Las frases, las escenas intencionalmente ligadas a determinado lugar o a determinada época: o sea, el ambiente local.
8. La enumeración caótica.
9. Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desaconsejable: Proust.
10. El antropomorfismo.
11. La confección de novelas cuya trama argumental recuerde a la de otro libro. Por ejemplo, el Ulises de Joyce y la Odisea de Homero.
12. Escribir libros que parezcan menús, álbumes, itinerarios o conciertos.
13. Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.
14. En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.
15. Las escenas domésticas en las novelas policíacas; las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos. Y, en fin:
16. Evitar la vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio.

sábado, 14 de marzo de 2009

"Decálogo más uno, para escritores principiantes" de Juan Carlos Onetti

Hace bastantes meses que no le dedico una entrada a un decálogo, pero el que sigue bien merece el regreso. Se trata del "Decálogo más uno, para escritores principiantes" que concibió el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1994), del que se conmemora este año su centenario. Su nombre (o, mejor dicho, su apellido) está íntimamente ligado al "Boom Latinoamericano" de los años sesenta, pues influyó, decisivamente, en la obra de autores más jóvenes, como Julio Cortázar, García Márquez o Vargas Llosa. No entraré en los detalles de su biografía, ni en su vida de exiliado político, ni en las burdas acusaciones que la dictadura uruguaya esgrimió contra él, ni relataré ninguna anécdota que ilustre su carácter provocador, su inteligencia subversiva, la misma que parió a Juntacadáveres y a Dejemos hablar al viento.
En cambio, si queréis saber más de este "Padrino oculto e inquietante de la literatura latinoamericana", podéis visitar la página web de su centenario, de donde he extraído el material de esta entrada.

Decálogo más uno, para escritores principiantes

I. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

II. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

III. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.

IV. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.

V. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

VI. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.

VII. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.

VIII. No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?

IX. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.

X. Mientan siempre.

XI. No olviden que Hemingway escribió: "Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer."

domingo, 20 de julio de 2008

"Decálogo del perfecto cuentista" de Horacio Quiroga

I

Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo.

II

Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.

III

Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.

IV

Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.

V

No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.

VI

Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.

VII

No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

VIII

Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

IX

No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.

X

No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.



domingo, 18 de mayo de 2008

"Decálogo del escritor", de Augusto Monterroso

Primero.
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.

Segundo.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.

Tercero.
En ninguna circunstancia olvides el célebre dictum: "En literatura no hay nada escrito".

Cuarto.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamas escribas nada con cincuenta palabras.

Quinto.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

Sexto.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

Séptimo.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta El Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.

Octavo.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.

Noveno.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

Décimo.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

Undécimo.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

Duodécimo.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecera tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratara de tocarte el saco en la calle, ni te señalara con el dedo en el supermercado.


El autor da la opción al escritor, de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez.

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