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jueves, 14 de agosto de 2014

Noche literaria en Hortunas



La literatura no solo la hace los libros ni los autores que la crean, sino todo un mundo social que la rodea y con el que se retroalimenta en un proceso constante. Los eventos que la celebran son la excusa necesaria para que los escritores salgan de su cubil con el propósito de socializar y conocer otras formas de entender la escritura. Así, las presentaciones de libros, las lecturas dramatizadas, las mesas redondas, los homenajes o los recitales poéticos se pueblan de personas que aman las letras, con sus luces y sombras, con su afán, su vanidad y su talento a cuestas. A veces, estos encuentros se organizan fuera de sus límites naturales, de bibliotecas, librerías y centros educativos, para conquistar otros espacios que, hasta la fecha, parecían irremediablemente ajenos.
Hortunas es uno de esos espacios durante la mayor parte del año, pues no deja de ser un pueblecito agrícola, con algo más de medio centenar de habitantes, en el corazón interior de la Valencia castellana. Sin embargo, desde hace un par de años, en una noche de agosto, cambian el cultivo de las vides, el cuidado de la huerta, a orillas del río Magro, por el de la palabra escrita. El motivo es la concesión de los premios para el Certamen Literario Infantil, que organiza la Biblioteca Pública Juan Vicente Piqueras, para toda la comarca de Requena - Utiel, y alrededores. La modalidad única es la de relato breve y no solo participan alumnos de Primaria, sino también de primer ciclo de ESO. El jurado lo encabeza el poeta Juan Vicente Piqueras, junto con algunos escritores de ámbito local, nacional e incluso internacional.
La entrega de premios se celebró el sábado, 9 de agosto, en la plaza de Hortunas, precedida de una fabulosa cena, con productos de la tierra, y un recital poético a cargo de los miembros del jurado, que levantó admiración y aplausos a partes iguales. Durante la cena, pude entablar conversación con algunos escritores locales, la mayoría novelistas, que fue provechosa y entretenida. Tras la sobremesa, me tocó compartir los trabajos de presentador con Juan Vicente Piqueras, para lo cual ya había elaborado un guion (así, sin tilde, por monosílabo, como dicta la Ortografía de la RAE de 2010), al que, una vez en el escenario, tuve que hacer algunos añadidos.
Abrió el recital Francisca Aguirre, Premio Nacional de Poesía de 2011, asistida por su hija Guadalupe, con dedicación y ternura. Noté la cadencia de su voz mientras recitaba uno de los poemas de Historia de una anatomía, su poemario más premiado, el silencio de la plaza que se deleitaba con la verdad de sus versos, el hueco que había dejado Félix Grande, su marido, y el paso de un tiempo, su propia vida, vuelto en belleza lírica:

Anecdotario

Tengo muy pocas cosas claras
pero una de esas pocas cosas
es que sin la música yo habría sido otra,
y esa otra habría sido peor.
Todo cuanto recuerdo
está relacionado con la música
desde mi padre que siempre cantaba
mi madre que siempre cantaba
(hasta que dejó de cantar durante mucho tiempo)
mis tías mis tíos mi abuela.
En casa todos cantaban
y después del desastre
pasado un tiempo todos volvieron a cantar.
Mi madre y la abuela
de manera distinta como con sordina
pero los tíos y las tías
como siempre.
Y nosotras con ellos.
Veo a mi abuelo en 1934
oyendo tangos de Gardel junto a mi padre.
En 1939 los tíos en Barcelona cantaban
"Junto al Puente de la Peña una tarde la encontré".
¡Qué bonita era Barcelona!
Y qué alegre estaba mi padre
mientras cantaba "No era calle que era un río".
Fui al Ateneo en 1958 para oír a un poeta joven
que leyó un poema titulado
"Largo para clavecín solo".
Me gustó el poema y me gustó el poeta. Me enamoré.
Nació mi hija en 1965:
el poeta argentino José Alberto Santiago
la dormía cantándole vidalitas.
Y la voz arrolladora del cantor Jaime Dávalos
también argentino la despertaba.
Mis hermanas y yo vivíamos para la música
y gracias a la música creíamos en el futuro.
Llegó el amor y con él llegó el flamenco.
Llegó mi hija y con ella llegó Keit Jarret
y llegó también la alegría y la felicidad.
Todo estaba bien.
El mundo tenía sentido.
¿Cómo hubiera sido ese mundo nuestro sin la música?
¿Cómo habría sido sin oír a mi niña cantando:
"Pasaba por aquí...".


La jienense Carmen Camacho la sucedió sobre el escenario. Llegó con su porte de bailarina, segura y entregada a un público que la miraba con expectación. Comenzó por explicar la anécdota que había inspirado su poema "Letra pequeña", una pequeña discusión por teléfono con la chica de atención al cliente de Mapfre. Este hecho insignificante, cotidiano, que giraba alrededor de si había leído la letra pequeña o no de su seguro, dio pie a un poema extraordinario, que supo magnificar al tener la deferencia de recitarlo de memoria, sin vacilar ni equivocarse en ningún momento, pero con la intensidad y la emoción suficientes para que cada uno sintiésemos un calambre en la nuca y un nuevo latido en el corazón:

LETRA PEQUEÑA

Aborrecer el nido no es un dato 
que tenga en cuenta la tarjeta 
y que se las arreglen las alondras.

Aníbal Núñez



Hay daños que no cubre el seguro
combinado del hogar, lo sé.
Las llamadas perdidas, por ejemplo,
las cartas rotas, la soga de seda,
la noche que hay detrás de los espejos,
esta plaga de cristales en el pecho.
La ablación de mi sed.

Así contraje la enfermedad de los jabones.

Por eso le quise, con todo mi hastío.
Contra la vida en vilo
fui hueco en su hueco, frío en la guantera,
materia inmóvil.
Dejé crecer las paredes de esta casa
conmigo dentro.

Pasaron siglos, siglos de reloj.

No abundaré en detalles, señorita.
Sólo diré que he arrancado la puerta de cuajo,
que he tenido la misericordia
de tirar al barro
el azúcar glasé,
que ahora me entra luz en la despensa.
Ya sé, tampoco contempla la póliza
el amor a terceros, el temporal de sol,
el tumulto en las calles ni el motín de la hormiga.

Pero este es un caso de delicadeza mayor.

Y yo sólo llamaba para decirle, amiga,
que me acabo de conceder
a todo riesgo
la incertidumbre de vivir
abierta de par en par.


Guadalupe Grande recordó la importancia de tener una biblioteca para Hortunas, de un lugar para leer, para conocer libros, entretenerse, crecer alimentados por las letras y saber de otros mundos que solo la literatura hace posibles. A continuación, recitó "Una vida mejor", de su poemario Hotel para erizos (2010), plagado de imágenes visionarias y enumeraciones que debían mucho al Postismo:

UNA VIDA MEJOR


Y daría igual que fuéramos eternos.



El escaparate brilla como los fuegos fatuos.



Tras el cristal las minúsculas manos desmenuzan la herrumbre,



una maleta, un pañuelo, un zapato, el cinturón de falsa serpiente, plumas de avestruz para el sombrero que ya nadie llevará,

así brilla el tiempo tras el cristal, fruta escarchada de los días, brillo mineral colgado de un árbol cortado, pez anudado a la cuerda de tender.


Y dará lo mismo que seamos eternos.






Mirar los escaparates, corchea arriba, semifusa abajo,

acompasar el paso para tropezar,

para volver del mediodía, para llegar al anochecer.




Un escaparate y luego otro, y al fondo, el cajero y su ábaco de lágrimas: pasar o no pasar. O quedarnos aquí, moliendo la herrumbre con el molinillo de té.




Pero los guantes de gamuza se posan sobre el piano. Do re mi, sordamente, fa, sol, sol, felpa constante en la percusión. No, no hay pez martillo que valga. No hay animal de sombra ni luz en esta cuenta de adverbios: aquí, allí, ahora, entonces, cuándo.




Daría lo mismo que fuéramos eternos, entonces, ahora, hoy o jamás.







Es mucho más simple. No es cuestión de constelaciones, no es el brillo de la madera trasmutado en ballena, no es la piedra roseta, ni el esperanto de la lluvia, no el canto de sirena deletreado en los surcos de la pizarra. Es mucho más simple.




Una vida mejor.




Una vida con memoria de elefante y sed de camello y ojo de lince, brújula de cormorán, solidaridad de hormiga, precisión de abeja, una vida con fidelidad de cisne y sonrisa de chimpancé y delicadeza de libélula y piel de leopardo, conversación de bosque, majestad de cordillera y siempre el cuento de nunca acabar.




Primera lección nunca aprendida en las cuevas de sésamo: la vida está aquí, no allí, y todos creen que seremos eternos.




En el escaparate brilla la caja registradora, pequeña cola de alacrán, servilletero que nos abraza a la mesa,




una vida mejor,




aquí, allí, al otro lado del cristal.




Y nada importa que seamos eternos.



Rafael Ponce siempre ha sido más conocido por su labor teatral que por la lírica, que hasta este verano, guardaba para sí. En sus poemas no solo se disfruta la huella del director, la improvisación del actor y la genialidad de autor que todo buen dramaturgo posee, y más a dúo con Margarita Sánchez, sino de un sentido del humor poético, que huye de la astracanada para degustar el juego con las palabras, con los sentidos y con los sonidos.

Kostas Vrachnós aportó el toque de interculturalidad que necesitaba esta jornada. Traductor, poeta y ensayista griego, aporto, primero, un poema breve escrito en castellano, cercano a la síntesis del haiku, para rematar con uno en su lengua materno, traducido, después, a la nuestra.

Por último, Juan Vicente Piqueras (aunque la mayoría lo conoce como Juanvi) se animó a obsequiarnos con un poema, antes de dar paso a la entrega de premios, con desparpajo y buen humor. Se dirigió al público, sobre todo al más pequeño, y les preguntó si conocían a Ulises y la historia de su mujer Penélope. Algunos asintieron intrigados. Entonces les contó, para refrescarle la memoria a más de uno, los trabajos de tejer de día y destejer de noche de la reina de Ítaca para no acceder a los requiebros de los pretendientes que habían invadido su palacio, bajo la creencia firme de que su marido había muerto. Era, en realidad, la historia perfecta para introducir "Súplica", de su libro Atenas, galardonado con el Premio Internacional de Poesía Loewe en 2012:

Súplica


Sigue tejiendo, amor, y destejiendo
jerseys y leguas para mi derrota,
bufandas para el viento que me lleva,
el frío de mi fuga
y el invierto que soy. Sigue tejiendo.

Sigue diciendo no
al desaliento y a tus pretendientes.
Y no les digas no, diles mañana,
y mañana también diles mañana.
Lo mismo que yo a ti. Hasta que regrese.

Cuando cansado ya de derroteros,
harto ya de perderme y de morarme
en regazos de magas o en riesgos de sirenas,
regrese a ti, y no sepas
qué hacer con el quehacer de tanta espera
como ahora no sé qué hacer conmigo.

Me he convertido en nadie.

Tendré que regresar a tu regazo,
apoyar mi cabeza donde ahora está el ovillo
que guía mi retorno.

Y cuando llegue a ti ya no sabrás quién soy.
Cuando te abrace abrazarás el aire.


No fue, en verdad, una noche de versos, pues los auténticos protagonistas fueron los niños que presentaron sus cuentos al Certamen y ganaron no solo premios, ni cenar con poetas laureados, sino compartir sus cuentos -tan perfectos, tan acabados, tan dignos de mérito para su edad-, con la voz de Juanvi Piqueras, con el pueblo de Hortunas, con sus padres, sus abuelos, sus hermanos, sus amigos de siempre. La noche fue, en realidad, de los que aman las letras, sin edad.


martes, 5 de marzo de 2013

"ESO que escribe": una nueva página para compartir las creaciones de mis alumnos.



ESO que escribe es el título que pensé para una hipotética antología que quise componer con los relatos de los primeros cursos de Primero de Secundaria a los que di clase. Hubiera sido una antología digital, online, tal vez como un documento PDF compartido en issuu o en Scribd, para que pudiesen disfrutar de aquellas estrafalarias, ingenuas y divertidas historias la mayor cantidad de lectores posibles. 
La falta de tiempo, debida, en parte, a que me embarqué en cursos y proyectos más complejos de lo que preveía, me obligó a aplazarla sine die.  Es cierto que publiqué algunos como imágenes escaneadas en este blog, pero el deseo de retomar esta antología volvía cada curso, sin que pudiese culminarla.
Hoy, en cambio, creo que estoy un poco más cerca al crear esta página fija en Aguja de marear. Por una parte, puedo publicar todos los textos que reúnan un mínimo de calidad y que me gusten, de cualquiera de mis alumnos, sin que necesite dedicarle una entrada cada vez. Por otra, sirve de repositorio, a la vez que de elemento motivador y como lugar único para la escritura creativa en este blog. Para terminar, he añadido un panel con Lino con el fin de establecer un canal fluido de noticias sobre concursos literarios para jóvenes. Tampoco descarto añadir un widget de lifestreaming con las informaciones sobre este tema y otros afines que provengan de Twitter, Facebook y demás redes sociales.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Relatos terroríficos en 3º de ESO


Desde hace unos años, tengo por costumbre ofrecer una actividad voluntaria al comienzo de cada unidad en los grupos de la ESO que suelo premiar con hasta 0,2 puntos sobre la nota del trimestre. Estas actividades suelen ser de creación literaria, investigación, búsqueda y comentario personal de un texto, etc., y tienen como requisitos obligatorios que el alumno que la haya hecho la comparta en voz alta ante la clase y que se ajuste al enunciado que he dictado o que se estipula en el libro de texto. De esta manera, abro una puerta a la motivación, a la valoración positiva de los contenidos y de la materia, junto con la aportación de un contrapeso concreto y voluntario a la nota mejorable de un examen, prueba escrita u oral.
Los relatos que presento en esta esta entrada fueron inspirados por una de las actividades de comprensión y expresión referidas a la lectura de un fragmento de "La leyenda del jinete sin cabeza", de Washington Irving. Muchos conocían el texto por la versión cinematográfica de Tim Burton, Sleepy Hollow, y se dejaron seducir por la ambientación tenebrosa, romántica, que dibujaban las palabras de su autor. Algunas de esas pinceladas oscuras se pueden observar en los relatos de Andrea, Giselle y Lidia, además de otras influencias como la del cine de terror adolescente o la de la literatura del género para jóvenes, que les ha permitido cumplir con la condición del enunciado de incluir elementos narrativos como un grupo de amigos, las doce de la noche, la luna llena, un lugar deshabitado, ruidos misteriosos y visiones fantasmales.
El documento en PDF con los relatos escaneados se puede leer a continuación, en línea, o descargarlo desde este enlace en el dispositivo que se quiera.

Espero que disfrutéis de su lectura y que no paséis tanto miedo como yo al leerlos.

domingo, 11 de marzo de 2012

Los animales imposibles del Bestiario de Primero


Este Bestiario de Primero surgió de una actividad voluntaria sobre la descripción que realizaron algunos alumnos de 1º de ESO para Lengua Castellana, en el IES de Ademuz.  Los objetivos que recogía el enunciado eran: inventar un animal que no hubiese existido antes a partir de las características de otros que sí existieran, ponerle un nombre, describir tanto su apariencia física como sus costumbres o su personalidad, representarlo mediante un dibujo, compartir los resultados con el resto de la clase y reunirlo, junto con las aportaciones de otros compañeros, en un libro de animales imposibles o “bestiario”.
La última fase, la de la publicación, ha corrido a mi cargo que, como en otras ocasiones, he preferido componer con los trabajos escaneados de los estudiantes, con todos sus defectos, sus faltas de ortografía y sus borrones. Me pareció la mejor opción porque no solo facilita la inclusión de los dibujos originales que acompañan cada texto, sino que respeta el carácter original de cada texto y demuestra la indudable creatividad de sus pequeños autores.
La elección del formato en PDF se debe a que se puede almacenar en ciertas plataformas como Scribd, ya sea para descargarlo en el ordenador o para incrustarlo en un blog, como Aguja de marear, con el fin de que se pueda leer en línea.

Espero que disfrutéis con su lectura:

Bestiario de Primero

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Licencia Creative Commons
Bestiario de Primero por Héctor Monteagudo Ballesteros se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad 2011




Para felicitaros la Navidad, no hay nada mejor que este puñado de cuentos navideños:


"Chasco por Navidad", de Luisa Castro

Si reservas con tiempo coges vuelos baratos. Si no reservas con tiempo mejor te vas en coche. Si te vas en coche revísalo antes de viajar. Si no lo haces lleva al menos cadenas en el maletero. Si no llevas cadenas mejor no salgas de casa. Si no vas a salir de casa compra con tiempo. Si no compras con tiempo cierran los supermercados. Si no tienes comida prepárate para reservar. Si no reservas con tiempo no hay sitio en los restaurantes. Si no compras con tiempo te vas a quedar sin regalos. Si te quedas sin regalos mejor no salgas de casa. Si coges un vuelo barato a ver qué haces sin regalos. Si llevas cadenas y nieva, a ver si sabes ponerlas. ¿Y luego allí qué haces? En medio de la nieve, en la cima de la montaña y con el maletero lleno de regalos. Te vas andando al bar más cercano y está cerrado. El móvil sin batería, y tú sin cargador. ¿Dónde se compran cadenas? Envías un SMS: “una grua, por favor”. Está una noche preciosa: “Feliz año nuevo”.


"El abeto", de J. M. Caballero Bonald

La mujer fue trasladando las bolsas al dormitorio. A un lado amontonó las que contenían productos perecederos y, al otro, las de los juguetes y adornos de variada aplicación. El abeto lo dejó afuera, en el pasillo. La mujer observó el resultado de su tarea y la encontró bien hecha. Luego se acostó. Las compras la habían fatigado y ya era bastante tarde. Una vez dormida advirtió que se le había incorporado al sueño un roce anómalo, como de arañazos en la pared. Pensó en el abeto un segundo antes de no pensar en nada. El abeto era de plástico, pero llevaba incorporado un práctico mecanismo de crecimiento. A juzgar por los síntomas, tenía que haberse producido algún desajuste en la maquinaria, pues las ramas del abeto taponaban el pasillo de modo selvático. La mujer ni siquiera necesitó despertarse para comprender que estaba atrapada.

martes, 26 de abril de 2011

Actividad sobre "Estrategia del avestruz", de Juan Manuel Agulles

Del Banco de Imágenes y Sonidos del ITE
Esta entrada forma parte de la actividad final del curso del ITE "TIC en el Área de Lengua. Profundización" que acabo de realizar online. El objetivo era confeccionar un documento similar, en su estructura, a una unidad didáctica que facilitase la aplicación en el aula de algunos de los recursos que había creado durante el curso. Elegí el storyboard y el vídeo que resultó de esa planificación, que tomaban como fuente literaria el relato "Estrategia del avestruz", de Juan Manuel Agulles. El texto lo proporcionó Esteban Llorens, coordinador del curso, al que agradezco mucho su paciencia y su buen hacer, junto con un par de documentos con información sobre el autor, algunas orientaciones para trabajar el texto y una plantilla para realizar el storyboard del vídeo.
Después de leer el texto, varias veces, empecé a buscar en el Banco de Imágenes y Sonidos del ITE, el único espacio del que se podía extraer este tipo de materiales. Cuando tuve los suficientes, corté en lonchas, más o menos finas, el relato, con la idea de que cada secuencia, cada parte de la narración, se correspondiera con una imagen en el storyboard y un efecto, una transición o un sonido en el vídeo. La estructura requería el tipo de escena en su estructura, además del número de "clip" (unidad con la que trabaja Windows Movie Maker), locución o parte del texto que se iba a narrar como "voz en off" y la imagen que se había seleccionado. Me costó bastante encajar todas las piezas, pero el auténtico problema lo tuve cuando acabé, pues la tabla en la que las había insertado estaba en un documento de Word de más de 52 MB de peso, lo que impedía que se lo enviara al coordinador por el correo del curso, ni que lo alojara en Google Docs o Sites con el fin de que pudiera enviarle un enlace para que lo descargara. El único que lo admitió fue Dropbox, aunque no envié el enlace porque el producto final no me convencía. Después de dar una vuelta para despejarme y, así, aclarar ideas, caí en que el problema estaba en el formato del documento. Recordé que las presentaciones en power point pueden albergar gran cantidad de diapositivas, el equivalente a mis "clips", para juntar dos, cuatro o seis en la misma página de un PDF. Rehice el storyboard con Openoffice Impress a partir de la información y de las imágenes que había utilizado en Word. No logré reunir varios "clips" en una página cuando lo convertí en PDF, pero logré una presentación de los contenidos más clara y mejor organizada. Estuve tentado, antes de publicarlo en esta entrada, de añadir los sonidos, los efectos y las transiciones entre "clips", aunque al final lo he desechado porque falsearía el recurso original. Tan solo lo he subido a issuu para obtener el código HTML con el que lo he incrustado:




La creación del vídeo me llevó algo más de tiempo. Primero tuve que grabar mi voz mientras leía el relato de Juan Manuel Agulles con Audacity. Grabé dos o tres archivos, porque estimaba que la calidad era baja, y edité el que me pareció menos malo. Extirpé los lugares en que me había trabado leyendo y los cosí al fragmento siguiente. Por fortuna, se me había ocurrido repetir la misma frase después del error.
Al mismo tiempo, añadí las imágenes a Windows Movie Maker, las ordené y escribí los títulos de presentación y de crédito. Me permitió tener una idea más precisa de qué sonido necesitaba en cada momento. Los incrusté al hilo de mi propia narración, de mi voz, tan grave y tan nasal, desde la carpeta en la que los había guardado desde el Banco de Imágenes y Sonidos del ITE. Una vez que lo tuve listo, lo exporté, desde Audacity, como un solo archivo de audio, a mi escritorio y, a continuación, a Windows Movie Maker. Allí lo utilicé como referencia, junto con el storyboard, para ajustar la duración de los "clips", es decir, el tiempo que debe estar una imagen en pantalla. En algunos casos, no pude ajustar mejor el audio a la imagen por la brevedad del "clip", lo que se percibe como un ligero desfase que, en algunos momentos, proporciona mayor dinamismo a la narración. Tras añadirle la melodía de timbales de los títulos de crédito, lo guardé como archivo de vídeo y lo subí a Youtube. Se puede descargar en AVI a través del icono correspondiente.





En la actividad final, que podéis leer en el documento interactivo que he incrustado con issuu, no solo hago mención a los recursos que he creado para este curso y que he comentado a lo largo de esta entrada, sino también a los que había creado con anterioridad y con los que me siento cómodo cuando trabajo con las TIC en el aula, como este blog, Aguja de marear, o mi blog de aula, Anatomía del verbo.
Me hubiera gustado darle un toque más práctico y haber recortado los criterios de evaluación, entre otros apartados, para que no fuera tan excesiva, tan detallada, tan teórica en muchos de sus planteamientos, aunque, en realidad, esté satisfecho con el resultado y me haya decidido a compartirlo, sin tapujos y sin trampas de última hora.


martes, 5 de abril de 2011

"Orfeo y Eurídice" en 1º de ESO

Imagen de Edmund Dulac
Uno de los contenidos más interesantes del currículo de 1º de ESO en Lengua Castellana es el tratamiento que se le da a los distintos subgéneros narrativos de ficción, breves, como el cuento, la leyenda o el mito. Para ilustrarlo, explicaré la actividad que hemos realizado sobre el mito de Orfeo y Eurídice durante el segundo trimestre de este curso.
La aplicación en el aula las tres fases clásicas de planificación, desarrollo y corrección, inspiradas en el enfoque por proyectos de trabajo.
La fase de planificación tiene como objetivo principal realizar la lectura expresiva y comprensiva del texto "Orfeo y Eurídice", de Robert Graves. El texto en sí es un fragmento adaptado de un capítulo de Dioses y héroes en la antigua Grecia, editado por Lumen, y que leímos en clase como parte de las actividades para identificar las características esenciales de los mitos, desarrollar la comprensión lectora y practicar la expresión escrita. Se puede consultar en esta misma entrada y en la página 92 del libro de texto para este nivel de la editorial Oxford, Proyecto Ánfora, destinado a la Comunidad Valenciana. El capítulo completo, en cambio, se cita en el blog Psicoletra con algunas variaciones en su traducción.
Después de corregir las actividades y comentar ciertos aspectos del mito, como el final de Orfeo, asigné a cada uno de los alumnos las partes del texto que leerían ante el micrófono para grabar el podcast que reproduzco a continuación con iVoox y que edité, previamente, con Audacity. El objetivo de esta etapa de la planificación era mejorar la lectura expresiva de un texto mediante la motivación, la práctica y la reflexión que implica la grabación y la audición de un podcast. De esta manera, se dieron cuenta de que elevaban mucho el tono de voz al principio de cada oración para, después, bajarlo tanto que casi no se les escuchaba. Otro aspecto de la lectura, que ya habían advertido, pero al que no le daban tanta importancia, era el distinto ritmo y grado de fluidez que puede percibirse entre ellos y que, en más de un caso, tiene su correlación en la mayor o menor comprensión del texto.


Además de ser poeta, Orfeo tocaba la lira tan bien que no solo podía amansar a las fieras salvajes con su música, sino además hacer que las rocas y las piedras se movieran de su sitio y le siguieran. Un día muy desafortunado su bella esposa Eurídice pisó una serpiente dormida, que al despertarse la mordió. Murió a causa del veneno, y Orfeo bajó con mucha audacia hasta el Tártaro, tocando su lira, para rescatarla. Hechizó de tal modo a Caronte que este lo llevo hasta el otro lado del Estigio sin cobrarle nada; hechizó a Cerbero y le hizo gañir y lamerle los pies; [...] hechizó incluso al rey Hades, haciéndole liberar a Eurídice y permitirle seguir a su esposo y regresar nuevamente a la Tierra. Hades solo impuso una condición: que Orfeo no mirara atrás hasta que Eurídice estuviera a salvo bajo el sol. Así pues, Orfeo se marchó cantando y tocando alegremente. Eurídice le seguió, pero, en el último momento, Orfeo temió que Hades le estuviera engañando, olvidó la condición, se volvió ansiosamente para mirarla y la perdió para siempre.


Fragmento adaptado de Dioses y héroes en la antigua Grecia, de Robert Graves.


La fase de desarrollo tuvo lugar unos días más tarde, con el objetivo principal de visionar el vídeo de Orfeo y Eurídice para señalar las semejanzas y las diferencias con el texto de Robert Graves. El vídeo es el segundo capítulo de la segunda temporada de la serie El Cuentacuentos, de Jim Henson, dedicado a los mitos griegos. Lo encontré casi por accidente, tras un prolongado ataque de nostalgia por la primera temporada, presentada por William Hurt, sobre cuentos populares alemanes, rusos y noruegos. La versión que Jim Henson dirigió sobre Orfeo y Eurídice se adecuaba a los objetivos de la actividad porque su duración es de unos veintitrés minutos, se puede visionar en Youtube, está pensada para preadolescentes (la factura es menos infantil y más oscura que en los capítulos de la primera temporada) y recoge el mito completo, desde un lirismo que no teme a la crudeza de la historia.
Esta fase ocupó algo menos de dos sesiones: la primera fue en el aula multiusos, que dispone de un ordenador portátil, con conexión a internet y a un proyector. Después de pasar lista, les recordé qué y cómo iban a realizar la actividad, les dicté las preguntas que figuran en el ejemplo en PDF que adjunto y les dejé que leyeran de nuevo el texto mientras ponía en marcha el equipo para proyectar el capítulo de El Cuentacuentos. Tras apagar las luces, me senté entre ellos para disfrutar de la peliculita en silencio, aunque no pude evitar el comentario de algunos aspectos en voz alta, como la función del "óbolo" o quién es Perséfone y por qué solo está con Hades seis meses al año, hasta que una de las niñas me pidió silencio. Entonces comprendí que no les disgustaba, que estaban ya enredados entre los hilos de esta historia. También observé que unos cuantos tomaban notas para contestar a las cuestiones que había dictado. Después de que que salieran los títulos de crédito aclaré algunas dudas más e hice un primer sondeo sobre qué les había parecido el vídeo y la actividad, hasta el momento. La respuesta definitiva la escucharía en la sesión siguiente, durante la puesta en común para la corrección, por la segunda cuestión que dicté, que pretendía evaluar la idoneidad de los materiales, el diseño de la actividad y su rentabilidad pedagógica.
La opinión general fue favorable en cuanto a la posibilidad de realizar otra actividad similar. Respecto a los materiales, les llamó la atención que el vídeo no tuviese los efectos digitales que son tan frecuentes hoy en día;  algunos tuvieron dificultades para seguir la narración del vídeo, tal vez por el uso del lenguaje lírico del narrador o porque en el texto de Robert Graves se omite la introducción y el final del mito para centrarse en en el desarrollo de la trama.
La tercera fase, la corrección, se realizó en el aula habitual de Lengua Castellana. Hubo quien apenas tocó las notas que había tomado durante la proyección y otros, la mayoría, que lo repasaron en casa para ampliar sus respuestas o para poder contestar a la pregunta de opinión. Durante esta última puesta en común, pude observar qué alumnos se afanaban en corregir sus respuestas, puesto no habían comprendido del todo el texto o el vídeo, y los que no habían tenido mayores problemas.
El último paso es la escritura de esta entrada con el texto de Graves, el podcast correspondiente (grabaron algunos más, pero no están directamente relacionados con esta actividad), los tres vídeos de youtube del capítulo de El Cuentacuentos y un documento en PDF con una muestra escaneada sobre las cuestiones que han contestado, a la que sumaré nuevas muestras en cuanto pueda escanearlas.  




viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad 2010


 Os deseo una Feliz Navidad con este cuento de Vladimir Nabokov.

CUENTO DE NAVIDAD  
de Vladimir Nabokov

Se hizo el silencio. La luz de la lámpara iluminaba despiadadamente el rostro mofletudo del joven Anton Golïy, vestido con la tradicional blusa rusa campesina abotonada a un lado bajo su chaqueta negra, quien, nervioso y sin mirar a nadie, se disponía a recoger del suelo las páginas de su manuscrito que había desperdigado aquí y allá mientras leía. Su mentor, el crítico de Realidad Roja, miraba el suelo mientras se palpaba los bolsillos buscando una cerilla. También el escritor Novodvortsev guardaba silencio, pero el suyo era un silencio distinto, venerable. Con sus quevedos prominentes, su frente excepcionalmente grande y dos mechones ralos colocados de través sobre la calva tratando de ocultarla, estaba sentado con los ojos cerrados como si todavía siguiera escuchando, con las piernas cruzadas sobre una mano embutida entre la rodilla y una de las lorzas de su muslo. No era la primera vez que se veía sometido a este tipo de sesiones con sedicentes novelistas rústicos, ansiosos y tristes. Y tampoco era la primera vez que había detectado en sus inmaduras narrativas, ecos -que habían pasado inadvertidos para los críticos- de sus veinticinco años de escritura, porque la historia de Golïy era un torpe refrito de uno de sus propios temas, el de El Filo, una novela corta que había compuesto lleno de esperanza y de entusiasmo, y cuya publicación el pasado año no había logrado en absoluto acrecentar su segura aunque pálida reputación.
El crítico encendió un cigarrillo. Golïy, sin alzar la vista, guardó el manuscrito en su cartera. Pero su anfitrión se mantenía en silencio, no porque no supiera cómo enjuiciar el relato, sino porque esperaba, dócil y también aburrido, que el crítico finalmente se decidiera a pronunciar las frases que él, Novodvortsev, no se atrevía ni siquiera a insinuar: que el argumento era un tema de Novodvortsev, que también procedía de Novodvortsev la imagen aquella del personaje principal, un tipo taciturno, dedicado en cuerpo y alma a su padre, un hombre trabajador, que logra una victoria psicológica sobre su adversario, el despreciable intelectual, no tanto en razón de su educación, sino gracias a una especie de serena fuerza interior. Pero el crítico encorvado en el sillón de cuero como un gran pájaro melancólico se empecinaba desesperadamente en su silencio.
Cuando Novodvortsev se dio cuenta de que una vez más no iba a oír las palabras esperadas, mientras trataba de concentrar su pensamiento en el hecho de que, después de todo, el aspirante a escritor había ido hasta él, y no hasta Neverov, para solicitar su opinión, cambió de postura, volvió a cruzar las piernas metiendo la mano entre las mismas, y dijo con toda seriedad: "Veamos", pero al observar la vena que se hinchaba en la frente de Golïy, cambió de tono y siguió hablando con voz tranquila y controlada. Dijo que la historia estaba sólidamente construida, que el poder de lo colectivo se advertía en el episodio en el que los campesinos empiezan a construir una escuela con sus propios medios; que, en la descripción del amor que Pyotr siente por Anyuta, había ciertas imperfecciones de estilo que no lograban acallar sin embargo el reclamo poderoso de la primavera y la urgencia del deseo y, mientras hablaba, no dejaba de recordar por alguna razón que había escrito a aquel crítico recientemente, para recordarle que su vigésimo quinto aniversario como escritor era en enero, pero que le rogaba categóricamente que no se organizara ninguna conmemoración, teniendo en cuenta que sus años de dedicación al sindicato todavía no habían acabado...
- En cuanto al tipo de intelectual que has creado, no acaba de ser convincente -decía-. No logras transmitir la sensación de que está condenado...
El crítico seguía sin decir nada. Era un hombre pelirrojo, enjuto y decrépito, del que se decía que estaba tuberculoso, pero que probablemente era más fuerte que un toro. Le había contestado, también por carta, que aprobaba la decisión de Novodvortsev, y allí se había acabado el asunto. Debía de haber traído a Golïy como compensación secreta... Novodvortsev se sintió de improviso tan triste -no herido, sólo triste- que dejó de hablar de pronto y empezó a limpiar las gafas con el pañuelo, dejando al descubierto unos ojos muy bondadosos.
El crítico se puso en pie.
- ¿Adónde vas? Todavía es temprano -dijo Novodvorstsev, levantándose a su vez. Anton Goïly se aclaró la garganta y apretó su cartera contra el costado.
- Será un escritor, no hay duda alguna -dijo el crítico con indiferencia, vagando por el cuarto y apuñalando el aire con su cigarrillo ya acabado. Canturreaba entre dientes, con cierto tono de asperidad, se inclinó sobre la mesa de trabajo y luego se quedó un rato mirando una estantería donde una edición respetable de Das Kapital ocupaba su lugar entre un volumen gastado de Leonid Andreyev y un tomo anónimo sin encuadernar; finalmente, con el mismo paso cansino, se acercó a la ventana y abrió la cortina azul.
- Venga a verme alguna vez -decía mientras tanto Novodvortsev a Anton Golïy, que primero se inclinó a saludarle con torpeza para después erguirse como con altanería-. Cuando escriba algo nuevo, tráigamelo.
- Una buena nevada -dijo el crítico, dejando caer la cortina-. Por cierto, hoy es Nochebuena.
Y se puso a buscar distraído su sombrero y su abrigo.
- En los viejos tiempos, al llegar estas fechas tú y tus colegas hubierais estado produciendo a marchas forzadas manuscritos navideños...
- Yo no -dijo Novodvortsev.
El crítico se rió entre dientes.
- Es una lástima. Deberías escribir un cuento de Navidad. En el nuevo estilo.
Anton Golïy tosió en su pañuelo.
- En otro tiempo lo hicimos... -empezó con voz ronca, gutural, pero luego carraspeó.
- Lo digo en serio -siguió el crítico, embutiéndose en el abrigo-. Se puede inventar algo inteligente... Gracias, pero ya son...
- En otro tiempo -dijo Anton Golïy-. Lo hicimos. Un maestro. Un maestro que... Se le metió en la cabeza hacer un árbol de Navidad para los niños. En la cima. Colocó una estrella roja.
- No, eso no sirve -dijo el crítico-. Es más bien severo para un cuento. Tienes que darle un perfil más sutil. La lucha entre dos mundos diferentes. Todo ello contra un fondo nevado.
- Hay que tener cuidado con los símbolos, en términos generales -dijo sombrío Novodvortsev-. Tengo un vecino, un hombre muy recto, miembro del partido, militante activo, y sin embargo utiliza expresiones como "el Gólgota del Proletariado"...
Cuando sus huéspedes se hubieron ido se sentó en su mesa y apoyó la cabeza en su gran mano blanca. Junto al tintero había algo que parecía un vaso sencillo y cuadrado con tres plumas hincadas en una especie de caviar de bolas azules. El objeto tenía unos diez o quince años: había sobrevivido todos los tumultos, mundos enteros habían caído despedazados en torno de él, pero ni una de aquellas bolas de cristal se había roto. Eligió una pluma, dispuso una hoja de papel convenientemente, metió unas cuantas hojas más debajo de la primera para escribir sobre una superficie más blanda...
- ¿Pero sobre qué? -dijo Novodvortsev en voz alta, y a continuación con el muslo hizo a un lado la silla y se puso a caminar por la habitación. En su oído izquierdo sentía un zumbido insoportable.
El canalla aquel lo dijo con toda la intención, pensó, y como si quisiera seguir los pasos del crítico fue hasta la ventana.
Tiene la pretensión de aconsejarme y de avisarme... Y ese tono de mofa... Probablemente piensa que ya he perdido toda originalidad... Pues haré un cuento de Navidad... Y entonces, él escribirá: "Estaba yo en su casa una noche y, entre una cosa y otra, se me ocurrió sugerirle: Dmitri Dmitrievich, deberías describir la lucha entre el viejo y el nuevo orden en el entorno de un nevado cuento de Navidad. Podrías llevar hasta sus últimas consecuencias el tema que apuntabas de forma tan extraordinaria en El Filo, ¿recuerdas el sueño de Tumanov? Ese es el tema al que me refiero ... Y precisamente aquella noche nació la obra que ..."
La ventana daba a un patio. No se veía la luna... No, pensándolo bien, sí que hay una especie de brillo que sale de detrás de aquella chimenea. La leña estaba apilada en el patio, cubierta con una alfombra reluciente de nieve. En una ventana resplandecía la cúpula verde de una lámpara, alguien trabajaba en su mesa, y el ábaco relucía como si sus cuentas estuvieran hechas de cristal de colores. De repente, en el más absoluto silencio, unos copos de nieve cayeron del alero del tejado. Luego, de nuevo, un torpor absoluto.
Sintió el cosquilleo de vacío que siempre presagiaba el deseo y la urgencia de escribir. En este vacío algo estaba adquiriendo forma, algo crecía. Una especie de nuevo cuento de Navidad... La misma nieve de siempre, un conflicto totalmente nuevo...
Oyó unos pasos cautelosos al otro lado de la pared. Era su vecino que volvía a casa, un tipo discreto y educado, comunista hasta la médula. En una suerte de arrebato más o menos abstracto, con una deliciosa sensación de confianza, Novodvortsev se volvió a sentar a la mesa. El tono, la coloratura de la obra ya empezaban a tomar cuerpo. Sólo tenía que crear el esqueleto, el tema. Un árbol de Navidad: ése era el comienzo. Se imaginó ciertas familias, gente que en los viejos tiempos había sido importante, gente que estaba aterrorizada, de mal humor, condenada (se los imaginaba con tanta nitidez ...), gente que con toda seguridad estaba ahora mismo colocando adornos de papel en un abeto que habían cortado a hurtadillas en el bosque. En estos tiempos ya no había dónde comprar aquellos adornos y oropeles, ya no se apilaban los abetos a la sombra de San Isaac...
Alguien llamó a la puerta, un golpe amortiguado, como si se hubiera cubierto los nudillos con un trozo de tela. La puerta se abrió unos centímetros. Delicadamente, sin apenas meter la cabeza, el vecino le dijo: "¿Le importaría prestarme una pluma? Si tiene alguna con la punta un poco roma, se lo agradeceré".
Novodvortsev se la dio.
- Muchísimas gracias -dijo el vecino, cerrando la puerta silenciosamente.
Aquella interrupción insignificante rompió en cierta manera la imagen que estaba madurando en su mente. Se acordó que en El Filo Tumanov sentía cierta nostalgia por la pompa de las antiguas fiestas. Pero no buscaba ni quería una mera repetición. Y en aquel momento pasó por su mente otro recuerdo inoportuno. Recientemente, en una fiesta, había oído cómo una joven le decía a su marido: "Te pareces mucho a Tumanov en varios aspectos". Durante unos días se sintió feliz. Pero luego conoció personalmente a la citada señora y el tal Tumanov resultó ser el novio de su hermana. Y tampoco ésa había sido su primera desilusión. Un crítico le había dicho que iba a escribir un artículo sobre tumanovismo. Había algo que le adulaba infinitamente en ese ismo y también en la t con la que la palabra comenzaba en ruso. El crítico, sin embargo, se había ido al Cáucaso a estudiar a los poetas georgianos. Y, a pesar de todo, no podía negar que Tumanov le había proporcionado ciertos momentos agradables. Por ejemplo, una lista como la siguiente: "Gorky, Novodvortserv, Chirikov..."
En una autobiografía que acompañaba sus obras completas (seis volúmenes con retrato del autor incluido) había contado cómo él, hijo de padres humildes, se había abierto camino en el mundo. Su juventud, en realidad, había sido feliz. Un vigor saludable, fe, éxito. Habían transcurrido veinticinco años desde que una aburrida revista literaria publicara su primer relato.
A Korolenko le había gustado su obra. Había sido arrestado un par de veces. Habían cerrado un periódico por su culpa. Ahora sus aspiraciones cívicas se habían visto cumplidas. Se sentía libre y cómodo entre los escritores jóvenes que empezaban. Su nueva vida le satisfacía al máximo. Seis volúmenes. Su nombre era conocido. Y sin embargo su fama era pálida, pálida...
Saltó de nuevo mentalmente hasta la imagen del árbol de Navidad y, bruscamente y sin aparente razón, se acordó del cuarto de estar de la casa de unos comerciantes, de un gran volumen de artículos y poemas con páginas de cantos dorados (una edición benéfica para los pobres) que de alguna forma estaba relacionado con aquella casa, recordó también el árbol de Navidad del cuarto de estar, la mujer que él amaba en aquel tiempo, y las luces del árbol reflejándose como un temblor de cristal en sus ojos abiertos al coger una mandarina de una de las ramas más altas. Habían transcurrido veinte años o quizá más, cómo se fijaban en la memoria algunos detalles...
Disgustado, abandonó este recuerdo y se imaginó una vez más esos viejos abetos más bien ralos que, en ese mismo momento, con toda seguridad, se veían engalanados y decorados con adornos... Pero ahí no había ningún relato, aunque siempre se le podía dar un ángulo sutil... Exiliados que lloran en torno de un árbol de Navidad, engalanados con sus uniformes impregnados de polilla, mirando al árbol sin dejar de llorar. En algún lugar de París. Un viejo general rememora al recortar un ángel de cartón dorado cómo solía abofetear a sus soldados... Pensó entonces en un general que había conocido personalmente y que ahora estaba en el extranjero, y no había forma de imaginárselo llorando arrodillado ante un árbol de Navidad...
"Pero, con todo, ahora voy por buen camino." Dijo Novodvortsev en voz alta, persiguiendo impaciente un pensamiento que se le había escapado. Y entonces algo nuevo e inesperado empezó a tomar forma en su imaginación -una ciudad europea, un pueblo bien alimentado, cubierto de pieles. Un escaparate completamente iluminado. Tras él, un enorme árbol de Navidad de cuyas ramas cuelgan frutas carísimas y en cuya base se amontonan muchos jamones. Símbolo de bienestar. Y delante del escaparate, en la acera helada...
Todo nervioso, pero nervioso con la excitación del triunfo, sintiendo que había encontrado la clave única y necesaria, que iba a componer algo exquisito, que iba a describir como nadie lo había hecho antes la colisión de dos clases, de dos mundos, empezó a escribir. Escribió acerca del árbol opulento en el escaparate descaradamente iluminado y del trabajador hambriento, víctima del paro, mirando aquel árbol con mirada severa y sombría.
"El insolente árbol de Navidad -escribió Novodyortsev- ardía con todos y cada uno de los colores del arco iris."

jueves, 4 de marzo de 2010

Microrrelatos ocultos en grandes obras literarias

La microficción no es exclusiva de nuestro tiempo, ni una moda pasajera. Hunde sus raíces en en el sustrato primigenio de la narrativa, cuando el género humano descubrió el gusto por contar y escuchar historias que no fueran reales. Prueba de ello es el artículo de Clarín.com "El maestro del relato breve", en homenaje a Augusto Monterroso. Su autor, Alberto Manguel, gran estudioso de los engranajes de la lectura, reúne diversos microrrelatos extirpados de algunas obras de la literatura universal que, por su independencia discursiva, constituyen una narración breve, autónoma, atrapada en otra mucho más extensa. 
Aquí tenéis algunos ejemplos de autores más o menos conocidos de microcuentos que hasta ahora siempre han pasado desapercibidos:

"He pensado que algún día me llevarías a un lugar habitado por una araña del tamaño de un hombre y que pasaríamos toda la vida mirándola, aterrados."
Fiódor Dostoievski
Los poseídos (1871-1872)



"Dos personas esperan en la calle un acontecimiento y la aparición de los principales actores. El acontecimiento ya está ocurriendo y ellos son los actores".
Nathaniel Hawthorne
Notebooks (1868)


"También está aquella mujer que, al cerrar con llave la puerta de su dormitorio en una casa desconocida, oyó una débil voz entre las cortinas de la cama diciéndole: 'Ahora estamos encerrados por toda la noche'."
M. R. James
A School Story (1904)


"Una jaula fue en busca de un pájaro."
Franz Kafka
Reflexiones sobre el pecado, el dolor, la esperanza y el verdadero camino (1919)



"Se parecía a ese loco que corría por las calles con lágrimas en los ojos, buscando su cabeza en todas las esquinas."
Ladislav Klima
Todo (1909-1927)



"Salgo a la calle y hay calle. Me echo a pensar y hay siempre pensamiento. Esto es desesperante."
César Vallejo
Contra el secreto profesional (1928)


"Se sabe de un viajero de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj de pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó sangre: la herida mostraba huellas de unos dientes muy finos".
Julio Cortázar
Historias de cronopios y de famas (1962)



"Monólogo de Calígula: 'Si yo, el primero de todos, soy lo que soy (una bazofia), ¿qué puedo esperar del resto de los romanos?'."
Marco Denevi
Falsificaciones (1966)


"Hay miríadas de seres en el universo que son felices -y no te conocen... ¿Por qué, pues, soy yo el único hombre para quien tú eres toda la felicidad del mundo?"
Rogelio Echavarría
El transeúnte (1999)

    

jueves, 22 de octubre de 2009

"Breve antología de ficción breve" de Primero de Bachillerato

Para el lector habitual de este blog, no es ningún secreto mi debilidad por los microcuentos: calculo que habré publicado cerca de media docena de entradas de "minificción" con la etiqueta de "Vivir del cuento". En ellas, siempre citaba alguna obrita más o menos conocida y, a veces, la referencia bibliográfica de la antología en donde los había leído, fuera en papel o digital.
La cuestión es que he decidido llevar a las aulas, de forma sistemática, esta afición, con la excusa de trabajar las destrezas comunicativas mediante la educación literaria. En principio, los destinatarios iban a ser los alumnos de "Taller de Lengua Castellana" de Primero de ESO, a partir de una adaptación a su nivel de Microrrelatos. Antología y Taller, editado por Víctor Latorre y Mario Máñez, actividad a la que dedicaré una entrada monográfica. Después, mientras preparaba las clases de Primero de Bachillerato, pensé que sería adecuado tratar los contenidos sobre el género narrativo a través de los microrrelatos "El dinosaurio", de Augusto Monterroso, y "Cuento de horror", de Juan José Arreola. Ambos ejemplificaban la condensación de elementos narrativos (narrador, personajes, acción...), justificables desde una perspectiva gramatical clara. Aunque, desde el punto de vista comunicativo, también remitían a conceptos más generales, como las características del texto literario, sobre todo a la ficcionalidad, ambigüedad interpretativa, acumulación de figuras retóricas, etc. El modelo de análisis que utilicé se resume en la comunicación "El microcuento en la clase de E/LE", que presenté en el II Foro de Profesores de Español como Lengua Extranjera.
La actividad que les encargué, de carácter optativo, fue que buscaran un microcuento en la biblioteca o en internet, lo leyeran en voz alta al inicio de la próxima sesión y lo analizaran según el modelo que había utilizado yo en clase. Los resultados del análisis fueron desiguales, en algunos casos condicionados por la dificultad del texto, pero la selección fue sorprendente y un buen indicio de sus gustos literarios.
A continuación, cito la mayor parte de los microrrelatos que aportaron los alumnos de los dos grupos de Primero de Bachillerato. Están ordenados de mayor a menor extensión y agrupados por la fuente de la que fueron extraídos, aunque cabe señalar que no todos recurrieron a internet, ya que algunos lo leyeron directamente del libro que habían sacado de la biblioteca. En mi caso, sin embargo, sí que los he localizado en la red para reproducirlos en esta entrada.



LA PESADILLA DE PETER PAN, de Fernando Iwasaki

Cada vez que hay luna llena yo cierro las ventanas de casa, porque el padre de Mendoza es el hombre lobo y no quiero que se meta en mi cuarto. En verdad no debería asustarme porque el papá de Salazar es Batman y a esas horas debería estar vigilando las calles, pero mejor cierro la ventana porque Merino dice que su padre es Jocker, y Jocker se la tiene jurada al papá de Salazar.

Todos los papás de mis amigos son superhéroes o villanos famosos, menos mi padre, que insiste en que él sólo vende seguros y que no me crea esas tonterías. Aunque no son tonterías porque el otro día Gómez me dijo que su papá era Tarzán y me enseñó su cuchillo, todo manchado de sangre de leopardo.

A mí me gustaría que mi padre fuese alguien, pero no hay ningún héroe que use corbata y chaqueta a cuadritos. Si yo fuera hijo de Conan, Skywalker o Spiderman, entonces nadie volvería a pegarme en el recreo. Por eso me puse a pensar quién podría ser mi padre.

Un día se quedó leyendo el periódico y lo vi todo flaco y largo en el sofá, con sus bigotes de mosquetero y sus manos pálidas, blancas blancas como el mármol de la mesa. Entonces corrí a la cocina y saqué el hacha de cortar la carne. Por la ventana entraban la luz de la luna y los aullidos del papá de Mendoza, pero mi padre ya grita más fuerte y parece un pirata de verdad. Que se cuiden Merino, Salazar y Gómez, porque ahora soy el hijo del Capitán Garfio.

De: http://la-aldea-global.lacoctelera.net/post/2009/08/14/la-pesadilla-peter-pan-fernando-iwasaki



LA OVEJA NEGRA, de Augusto Monterroso

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.

Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en los sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

De: http://www.patriagrande.net/guatemala/augusto.monterroso/



SADISMO Y MASOQUISMO, de Enrique Anderson Imbert

Escena en el infierno. Sacher-Masoch se acerca al marqués de Sade y, masoquísticamente, le ruega:

-¡Pégame, pégame! ¡Pégame fuerte, que me gusta!

El marqués de Sade levanta el puño, va a pegarle, pero se contiene a tiempo y, con la boca y la mirada crueles, sadísticamente le dice:

-No.

De: http://elcajondesastre.blogcindario.com/2006/09/00794-sadismo-y-masoquismo-enrique-anderson-imbert-micro-cuento.html



CRUCE, de Arturo Pérez Reverte

Cruzaba la calle cuando comprendió que no le importaba llegar al otro lado.


EL HOMBRE INVISIBLE, de Gabriel Jiménez Emán

Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.


LA ÚLTIMA CENA, de Ángel García Galiano

El conde me ha invitado a su castillo. Naturalmente, yo llevaré la bebida.

De: http://www.materialesdelengua.org/LITERATURA/TEXTOS_LITERARIOS/CUENTOS/microcuentos.htm


IRREFUTABLE

Lo bueno, si breve, es breve.


JUEGO SUCIO

Mientras decía “Te querré hasta la muerte”, el muy cabrón le echó veneno en la copa.


FINAL

Había una vez un cuento que acabó cuando le pegaron un tiro al narrador.

De: http://www.geocities.com/takedaheito/microcuentos.htm


sábado, 24 de enero de 2009

"Ladrón de sábado": del papel a las tablas

Cada nuevo curso plantea retos distintos. Hasta ahora no había impartido la optativa de Dramatización y Teatro, D/T, la única que me quedaba si descartamos "Trabajo monográfico" en 4º de ESO, de reciente implantación. Por fortuna, tuve la oportunidad de elaborar la programación didáctica para 3º de ESO y orientarla en dos direcciones complementarias: el Taller de lectura y dramatización de textos teatrales, que acompañada de juegos o actividades que trabajan la expresión corporal, la coordinación, la voz, la familiarización con el espacio, la respiración, la memoria, etc., tiene como objetivo final preparar al alumno para representar una obra de teatro a finales de curso, y el Taller de escritura dramática, que también atiende al objetivo de comprender y producir textos dramáticos a partir de sus convenciones literarias, para que el alumno, metido en la piel del dramaturgo, se apropie de la obra, comprenda para qué sirven las acotaciones, entienda el ritmo de un diálogo y la naturalidad de la que debe hacer gala. Además, es una forma de aprender a preparar un personaje desde dentro, desde su creación misma, sin olvidar otras labores relacionadas con la escenografía, el tiempo y el espacio, que serían compartidas con las decisiones de un director de escena. Por último, sirve para desarrollar algunas destrezas lingüísticas, como la competencia escrita, la lectora y la de interacción, pues el modelo conversacional, la lengua hablada, debe latir tras el diálogo dramático.
Para ejemplificar estas ideas, he seleccionado una actividad clásica, presente en muchos manuales, que consiste en transformar un texto narrativo en un texto dramático. El texto narrativo que elegí fue el cuento "Ladrón de noche", de la autora mejicana Consuelo Garrido, extraído de Ciudad Seva, y que podéis leer en el documento en Scribd que tenéis al final de la entrada. Los criterios de brevedad, sencillez y posibilidades dramáticas (pocos personajes, diálogos apenas esbozados, un único espacio literario, objetos bien definidos e imprescindibles para la trama...) guiaron mi selección. Después de fotocopiarlo, hicimos una lectura en común, consultaron algunas dudas derivadas de su comprensión y desgajamos del cuento todos los elementos necesarios para componer una pieza teatral: personajes, espacio, tiempo, objetos, diálogos, argumento... El método que propuse fue que cada alumno lo hiciera en su cuaderno para compartirlo después con el resto de la clase en una lluvia de ideas. Una vez que lo tuvieron claro, comenzaron a redactar el primer borrador en clase. Mi papel fue el de asesor, procurando que definieran los personajes, ordenaran la trama según el esquema clásico (presentación, nudo y desenlace) y vigilaran la ortografía. Cuando estuvo corregido, redactaron un segundo borrador en casa, dirigido por ciertas anotaciones que incidían sobre la representabilidad del texto. La presentación que tenéis en Scrapblog recoge uno de los trabajos en esta segunda fase que amablemente me ha cedido Nerea Martí Martínez, una de mis alumnas de Teatro de 3ºC. El borrador no respeta el final del cuento de Consuelo Garrido (en esto les di cierta flexibilidad), pero el diálogo es natural, decoroso y de ritmo ágil.
La última parte, la representación, todavía está pendiente de conseguir un texto definitivo. Para ello necesitarán de la colaboración de los demás compañeros, que ejercerán de actores, escenógrafos o ayudantes de escena. La escenografía y el vestuario lo podrán traer de fuera del centro y, de momento, el único espectador libre de toda responsabilidad, salvo la de evaluar, seré yo. Pero esto ya merecería otra entrada.

Taller de Textos DramÁticos II

lunes, 5 de enero de 2009

"Fábulas" de Italo Svevo

Italo Svevo, seudónimo de Aron Héctor Schmidt, nació en Trieste en 1861, hijo de madre italiana y de padre alemán, y murió en Motta di Livenza en 1928. Fue periodista, escritor y gran lector de autores clásicos, como Shakespeare o Turgueniev. La primera novela que publicó, Senilidad, pasó desapercibida para público y crítica. Más tarde, con La conciencia de Zeno, consiguió el reconocimiento que debía y se postuló como uno de los autores "necesarios" de principios del siglo XX, junto con Kafka o Joyce, quien confesó su admiración por el escritor italiano.
El librito que vamos a reseñar incorpora algunas fábulas dispersas en sus novelas y otras que aparecieron mezcladas con cuentos y relatos cortos. La responsable de su publicación es Gadir Editorial, que encargó la traducción a Carlos Manzano y las ilustraciones a Pablo Auladell. Las fábulas se estructuran en cuatro secciones: "Fábulas. Hombres y animales", "Las fábulas de Zeno", "Historias de alas" y "Argo y su amo". La segunda y tercera sección se componen de textos extraídos de La conciencia de Zeno y de Una burla lograda; y todas, a su vez, son deudoras de la tradición fabulística iniciada por Esopo y Fedro, así como de sus continuadores, La Fontaine y Samaniego. A partir de estos modelos, Italo Svevo compuso sus fábulas adaptándolas a su tiempo (en "Un suicidio" nombra al pensador Herbert Spencer, célebre en la época) y dotándolas de un humor agridulce, con más partes de pesimismo y misantropía de lo que el lector espera. Esto se advierte en la crítica social al asentamiento del utilitarismo o del pragmatismo moderno, como, por ejemplo, en la moraleja de "El asno y el papagayo", o al materialismo, en "Indispensable", que recuerda a la famosa letrilla de Quevedo, e incluso a la veneración de la juventud, que ejemplifica "El viejo enfermo". Los protagonistas que encarnan los vicios o las virtudes humanas no siempre son animales, ni siquiera hombres; algunas veces es Dios quien representa estas debilidades mundanas, un recurso que le sirve al autor para subrayar su misantropía, tal y como aparece en "No hay placer" o en "Dinero y cerebro".
Las Fábulas de Italo Svevo es una pequeña joya literaria, tanto por la calidad de los textos como por la edición del libro. La elección del género y el tratamiento de los temas lo capacitan como regalo para niños y adultos, pues necesita de más de una lectura para comprender, sino aprender, todo lo que su autor pretende transmitir. Espero que las tres fábulas que siguen convenzan al lector de estas palabras:


El hombre y los peces

"Si el hombre nos resulta tan peligroso con las redes que arroja desde el aire, ¿qué será, si consigue penetrar nuestras aguas?", preguntó una dorada.
Y el tiburón, que tenía experiencia, respondió: "Un buen bocado".


La liebre y el automóvil

Una estúpida liebre vio pasar un automóvil.
"¡Oh!", gritó. "Los hombres han inventado la rueda".


Un pajarito advirtió que la puertecita de su jaula había quedado abierta. Al principio, pensó en aprovechar para escapar volando, pero después cambió de opinión temiendo perder su libertad, si, durante su ausencia, volvía a cerrarse la puertecita.

Extraído de "Las fábulas de Zeno".



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