Blog docente de Héctor Monteagudo para el fomento de la lectura, de la escritura creativa y del uso de las TIC en el aula.
domingo, 31 de diciembre de 2017
¿Cómo gestionar un blog para crear un diario personal de lectura?
sábado, 30 de diciembre de 2017
Multiliteracidad y lectura digital en la alfabetización mediática
| Imagen tomada del Museo del Louvre. |
lunes, 27 de julio de 2015
Iqbal Masih, según Miguel Griot
La historia real de Iqbal Masih, desde su venta como niño esclavo a una fábrica de alfombras de Lahore (Pakistán), para que su familia pudiera pagar la boda de su hermano; su liberación gracias al BMM (Frente de los trabajadores de ladrillos, fundado por Ehsan Khan) y el malogrado final que tuvo en 1995, por su ferviente activismo en contra de la explotación infantil, en todo el mundo, inspira tanto el argumento como los temas y valores que transmite el libro.
A pesar de lo que pudiera desprenderse del subtítulo, de otras obras similares y de la dureza de la historia de su protagonista, el tratamiento por el que opta Miguel Griot huye del tremendismo, de la lágrima fácil, de un intimismo confesional que pudiera empañar su verdadero propósito, la denuncia de la esclavitud infantil en los países pobres mediante una nueva reivindicación del ejemplo de Iqbal Masih. Para ello, se sirve del enfoque documental y de las voces de todos aquellos que conocieron al protagonista, que relatan sus recuerdos, sus vivencias compartidas, en breves intervenciones que, en el caso de los personajes más relevantes, vuelven a tomar la palabra para asegurar un esquema lineal de la trama. Esta polifonía no acoge, hasta el final, el discurso directo de Iqbal, sino que traza su retrato como el negativo de una fotografía, como el molde en escayola que permitiría crear varias copias de su figura. Las opiniones de los personajes secundarios, muchas derivadas de anécdotas, sobre todo antes de la fábrica y durante su etapa de activismo mundial, objetivo predilecto de los medios de comunicación de entonces, le restan gravedad y dramatismo al tema para devolver la condición de niño, la más humana de todas, a quien la había perdido a manos de la ignorancia, la codicia y la crueldad.
El estilo, por su parte, no es ampuloso ni retórico para no perjudicar la transmisión del mensaje ni excluir, por tanto, a muchos lectores. Busca la sencillez, la claridad y la concisión, pero sin escatimar en referencias bien documentadas sobre la vida en Pakistán o las costumbres de los países a los que viaja. También es cierto que se observa alguna licencia, como ciertos modismos y expresiones coloquiales que se filtran en las conversaciones entre los personajes infantiles y juveniles que campan a lo largo de la novela, que tienen como finalidad que los lectores adolescentes se identifiquen emocionalmente con ellos y se sientan cercanos a la historia. Este rasgo de estilo, junto con la brevedad de los capítulos, la harían apta no ya para alumnos de 15 años, sino para algunos aficionados a la lectura de primer ciclo de Secundaria, que no hallarán en la multiplicidad de voces un obstáculo, sino un estímulo, un reto que hace más interesante una historia que traspasa los límites de su mundo cotidiano.
Iqbal Masih es más que una novela con un tratamiento sorprendente; más que un homenaje sentido a la trágica historia de un activista precoz en defensa del derecho a la infancia y en contra de este capitalismo feroz que esclaviza a los hijos de los pobres para que viejos ricos hagan negocio; es un canto a la vida, al dolor, a la amistad, a la justicia, a la solidaridad, a la necesidad de cambiar el mundo y a la dificultad de conseguirlo, que encarnó un niño de Lahore, un pobre tejedor de alfombras, llamado Iqbal Masih.
martes, 28 de diciembre de 2010
Dodecálogo de derechos del lector de libros digitales
Dodecálogo de derechos del lector de libros digitales
- Las plataformas de acceso y venta de eBooks no deben comerciar con el historial de compra de los lectores sin su consentimiento previo.
- Aquellas plataformas que quieran reutilizar con fines comerciales el historial de compra de los lectores para mejorar sus sistemas de recomendación de libros o generar ingresos publicitarios relacionados con las compras realizadas deberán comunicar previamente a los lectores qué tipo de información guardan en sus plataformas, por cuánto tiempo y para qué fines comerciales.
- El lector de libros digitales podrá acceder a esta información personal en cualquier momento y borrar su historial en caso de considerarlo oportuno.
- Las plataformas de acceso y venta de eBooks deberán garantizar que los eBooks adquiridos son propiedad de aquellas personas que los han comprado. Tras la polémica decisión de Amazon de entrar en la cuenta de sus usuarios y eliminar los ejemplares digitales vendidos del libro de George Orwell 1984 por discrepancias con su proveedor, se justifica que exijamos que las plataformas de comercialización de eBooks se comprometan a respetar nuestros derechos como consumidores. Ninguna plataforma o librería virtual debería ser capaz de eliminar de mi cuenta un libro ya adquirido o limitar el acceso al mismo sin mi consentimiento expreso.
- En caso de alquiler, pago por lectura o subscripción de cualquier contenido digital, el usuario debería tener una opción a compra perpetua.
- Al igual que en el mundo analógico podemos prestar un libro comprado a un amigo, en el mundo digital deberíamos preservar el derecho a realizar préstamos de libros en cualquier formato y sin coste adicional.
- Se nos debe garantizar la posibilidad de leer cualquier libro de nuestra biblioteca en la nube o plataforma en cualquier dispositivo, sin restricciones ni limitaciones por sistemas, derechos, fronteras, etc., y siempre de una forma amable y legible.
- Las plataformas de acceso y venta de eBooks deberían permitir que las personas que deseen hacer sus compras en un entorno plenamente privado puedan hacerlo sin que sus datos de compra sean almacenados en ningún momento ni comercializados a terceros.
- Los compradores de libros digitales podrán eliminar su historial de compra o alquiler, así como destruir los propios libros adquiridos, en cualquier momento y de forma definitiva sin dejar rastro alguno de su previa existencia en ninguna memoria virtual.
- Los lectores podrán regalar o revender cualquier libro adquirido que ya no se quiera mantener en su biblioteca digital.
- Los lectores podrán subrayar, marcar y hacer anotaciones de forma anónima en sus libros adquiridos. Aquellos lectores que quieran compartir con otros lectores sus anotaciones personales deberán poder hacerlo, pero si en cualquier momento cambian de opinión también podrán retirar las aportaciones prestadas.
- Al igual que podemos mantener nuestro número de teléfono móvil si nos cambiamos de operador, las plataformas deberán garantizar la portabilidad de los datos de los usuarios. Si por cualquier motivo un lector abandona una plataforma deberá poder transportar los libros adquiridos, notas e historial de compra a la nueva plataforma de forma fácil y eficiente".
- Cuando compramos un libro en una librería nos convertimos en los dueños de ese producto.
- Nuestros datos de compra no pueden ser reutilizados sin nuestro permiso.
- Nuestro historial de compra no puede ser vendido para fines comerciales (publicidad, etc.).
- Nuestras afinidades lectoras no pueden ser divulgadas a terceros.
- Podemos realizar compras de libros totalmente anónimas pagando en metálico y sin dejar rastro personal alguno de dicha compra.
- Podemos prestar nuestro libro a un familiar, amigo o compañero del trabajo.
- Nuestras notas y apuntes son personales y visibles hasta cuando queramos para quien queramos.
Todos estos derechos de los lectores, que nos son tan habituales con cada compra y uso de un libro en papel, deberían garantizarse en el nuevo entorno digital".
sábado, 6 de noviembre de 2010
La nueva ortografía de la RAE
La "i griega" se llamará "ye"
La nueva Ortografía de la Real Academia Española fija la denominación de algunas letras, cambia "quorum" por "cuórum" y elimina las tildes de "solo", "guion" y "o" entre números
La i griega será ye, la b será be (y no be alta o be larga); la ch y la ll dejan de ser letras del alfabeto; se elimina la tilde en solo y los demostrativos (este, esta...) y en la o entre números (5 o 6) y quorum será cuórum, mientras que Qatar será Catar.
martes, 12 de octubre de 2010
Decálogo de competencias TIC para docentes
Los docentes tendrían que ser capaces de…
3. Crear y usar un blog
4. Crear y usar una wiki
5. Crear hipervínculos (en correos electrónicos, blogs, webs y wikis)
6. Crear archivos PDF con herramientas gratuitas
7. Capturar, mezclar y subir fotos a la red (libres de restricciones de copyright)
8. Capturar, mezclar y subir audio/vídeo a la red
9. Usar Google Docs u otra herramienta colaborativa
10. Participar en redes sociales educativas
viernes, 24 de julio de 2009
Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en el Segundo Trimestre de 2009
La FEDERACIÓN DE GREMIOS DE EDITORES DE ESPAÑA (FGEE) viene publicando, con periodicidad trimestral, un informe sobre los hábitos de lectura y compra de libros de la población española. Este documento no sólo ofrece un porcentaje global de lectores, sino también la frecuencia con que leen o compran libros, según su pertenencia a una determinada franja de edad, y sexo, localización geográfica por hábitat y gustos literarios especificados en géneros, autores y títulos concretos. La principal fuente de recogida de datos es la entrevista aleatoria sobre un muestreo significativo de individuos, aunque también recurra a informaciones de carácter económico, como la incidencia en el PIB de esta industria.El último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros se hizo público sobre el 20 de julio de este año; dado que su extensión sobrepasa la de una entrada convencional, nos limitaremos a reproducir las conclusiones que presiden el documento para que sirvan de punto de partida para la reflexión y el debate:
- La tasa de lectores entre la población española es de un 54,7%, y de ellos, un 41,1% afirma leer libros diaria o semanalmente.
- Sólo un 51,0% de la población mayor de 14 años entrevistada adquirió algún libro en los últimos doce meses.
- Las mujeres se mantienen como más lectoras que los hombres, en todos los tramos de edad, salvo en los mayores de 65 años y en todos los niveles de estudio.
- La media de horas semanales dedicadas a la lectura es de 6,2 y el número medio de libros leídos en el último año es de 8,9.
- Las librerías siguen siendo el principal lugar de compra de libros.
- El porcentaje de lectores que acudió a bibliotecas fue del 28%.
- El niño con el pijama de rayas es el libro más leído y Ken Follet el autor más leído.
- La trilogía de Stieg Larsson son los libros y el autor más comprados.
martes, 5 de mayo de 2009
Sobre "La puerta de servicio" de Elvira Lindo
Desde que terminé el Diploma de "Cultura, lectura i literatura per a infants i joves" de la U.V., recibo, como el resto de mis compañeros de entonces, varios correos diarios de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Por lo general, estos e-mails tratan de cursos que se celebran en Salamanca, algunos semipresenciales, sobre todo de TIC, información sobre la concesión de premios literarios, días señalados o novedades editoriales de LIJ, a través de sus ya famosos catálogos. Pero, de vez en cuando, su contenido sólo tiene el mero propósito de alimentar nuestra curiosidad sobre asuntos menos formales.Sobre este artículo pueden extraerse varias lecturas. La primera es que la LIJ se sigue considerando un género menor, incluso por los propios autores, que vadean ese sentimiento de inferioridad gracias al éxito de ventas, en algunos casos, y al reconocimiento de su público lector, que no duda en agasajarlos públicamente cuando se les da la ocasión. En segundo lugar, no es sólo un género que suma lectores, sino que mantiene su fidelidad más allá de las fronteras inevitables de la edad, por lo que también fomenta el hábito lector de por vida. En tercer lugar, sólo disfrutan de los dos puntos anteriores los escritores que saben establecer profundos lazos sentimentales con sus lectores a través de sus obras, pues son los únicos que dominan el arte de sobrevivir al olvido de la edad adulta.
viernes, 23 de enero de 2009
Lectores a rayas
En definitiva, la tiranía de los superventas y la homogeneización de los gustos de lectura merecen una reflexión que debe ir más allá del terreno literario. Si se desdibujan tanto los límites naturales entre lectores de distintos sexos y franjas de edad, es posible que se deba a motivos que se ocultan en lo más profundo de nuestra sociedad, como la asimilación de una cultura globalizada, única, desprovista de crítica y blanco fácil de cualquier manipulación ideológica que pretenda utilizar el libro, la novela al fin y al cabo, no sólo como producto de consumo, sino como caballo de Troya.

Esta imagen ha sido extraída de la edición digital del diario Público y recoge las variables de sexo y edad sobre los cinco títulos más leídos durante el último semestre de 2008. La tabla donde se recoge la lista completa de títulos y su porcentaje de mención, se encuentra en la edición impresa de 23 de enero de 2009.
sábado, 22 de noviembre de 2008
¿Qué se está haciendo para fomentar la lectura?
Desde que el informe PISA nos saca los colores, la lectura ha ido cobrando importancia dentro y fuera del ámbito escolar. En los centros de enseñanza, por ejemplo, se están elaborando los planes de lectura, comunes a todas las materias, que marcan la LOE y la mayoría de las administraciones autonómicas. Tienen la virtud de complementar las actividades de animación a la lectura, circunscritas al terreno literario, con el desarrollo de estrategias de la comprensión lectora y, en algunas comunidades, con el de la expresión escrita y la gestión de bibliotecas escolares; sin embargo, sufren las carencias tradicionales del sistema: falta de medios económicos, de infraestructuras, de formación del profesorado y de oferta de actividades extraescolares que animen a la lectura. En consecuencia, corren el peligro de convertirse en un documento teórico más que se incluya en la PGA del centro, por puro trámite, sin que se aplique de manera efectiva en las aulas.Fuera del ámbito escolar, la sociedad empieza a interesarse por la lectura como una necesidad y no como un valor más o menos prestigioso del que disfruta una minoría. Se intuye por el espacio que la prensa le dedica, últimamente, a la lectura, como es el caso del diario "El País", que la semana pasado publicó un reportaje sobre el fomento de la lectura en la "web 2.0", que tenía como protagonistas a Toni Solano, autor del blog Re(paso) de lengua, y a Eduardo Larequi, de La bitácora del tigre. Una noticia más polémica, hecha pública esta semana, ha sido la de las declaraciones de Mercedes Cabrera, ministra de Educación, sobre la obligación de leer con los alumnos en el aula, durante la presentación del libro La competencia comunicativa lingüística. No profundizaré más en ella porque hay compañeros blogueros que la han comentado con más acierto del que lo haría yo, aunque opine que cualquier repercusión en los medios sobre este tema, por insuficiente que parezca, no deja de ser un pequeño triunfo.
En conclusión, el nivel de competencia lectora de los adolescentes parece que preocupa a los poderes públicos, pero no destinan los medios necesarios ni se aprovechan adecuadamente los ya disponibles. La claves residen, por lo tanto, en el trabajo diario del profesorado y en el interés de las familias, es decir, en soluciones prácticas que se apliquen a casos concretos. Por nuestra parte, como docentes, también tenemos la responsabilidad de formarnos, la posibilidad de intercambiar opiniones y experiencias que repercutan, positivamente, en nuestras clases. Con este objetivo ha nacido "Lecturas y lectores", una red social en "Ning", coordinada por Juan Antonio González Romano, amigo y compañero de acreditado prestigio. Dejo para una futura entrada los detalles que, a buen seguro, resultarán de gran utilidad para los lectores de "Aguja de marear".
jueves, 2 de octubre de 2008
Comentarios sobre la lectura y John Boyne (una vez más)
Entre los blogs que suelo visitar, se encuentra Darle a la lengua, de Felipe Zayas. Es un lugar de paso obligado para los que estamos familiarizados con la blogsfera educativa, pues ofrece entradas muy interesantes sobre el aprovechamiento de las TIC, experiencias educativas, información sobre congresos y recursos para Lengua Castellana y Literatura, en general. Su autor, además, no sólo es conocido por ser pionero en la aplicación de esta tecnología a las aulas, sino que es autor de varios libros de texto y de estudios teóricos sobre su enseñanza. En otras palabras, Felipe Zayas se ha convertido en un autor canónico, imprescindible para los que queremos avanzar en esta profesión.Personalmente, prefiero que mis alumnos lean títulos de literatura comercial mejor escritos y que tengan la amistad como un fin en sí mismo, a que lean “El niño con el pijama de rayas” y crean que la amistad es un medio para lograr otros fines más oscuros.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Ingredientes para un club de lectura ( II )
¿Qué se lee en un club de lectura? Una de las atribuciones que no hemos mencionado coordinador es la de asegurarse que cada miembro del club puede disponer de un ejemplar del libro que se va a leer. Esto no significa que sea él quien elija esa lectura, ya que es una decisión que toma el grupo, bien sea por consenso o por votación. Lo habitual es que se confeccione una lista de títulos variada, que incluya best-sellers o libros que en ese momento sean atrayentes para un posible lector, por su novedad, promoción editorial o versión cinematográfica reciente, como, por ejemplo, El juego del ángel, El niño con el pijama de rayas o Los girasoles ciegos. Esto no significa que se excluyan libros clásicos o contemporáneos menos conocidos, pero de calidad literaria reconocida, como 1984, La náusea, Don Quijote o Rayuela. Por lo tanto, no importa la época, el autor o la lengua en que hayan sido escritos mientras se tenga en cuenta el factor de actualidad para algunos títulos (en especial los primeros), pues así se captará un mayor número de lectores que podrán compartir su gusto por la lectura y disfrutar de otros libros que no habrían leído por sí mismos. Por otra parte, también podemos encontrar variantes de este modelo si restringimos el género o subgénero de libros que se proponen para la lectura y el perfil de los miembros del club. En cuanto al género, la mayor parte se decanta por la novela, pues suele poseer un argumento más elaborado y un número de personajes mayor que el teatro o el relato corto, además de ser más popular entre el público lector. La poesía es más complicada de interpretar y no ofrece ningún tipo de trama cuando es lírica, aunque se sabe de ciertos clubs de lectura que inician sus sesiones con la recitación de un poema. Sobre el género novelesco o subgénero, a veces está íntimamente ligado con el perfil de lector que se requiere, como es el caso de la Literatura Infantil y Juvenil que está destinada a niños de hasta 12 años o a adolescentes a partir de esa edad, y que suele inscribirse en el marco de actividades académicas o de programas de animación a la lectura organizados por bibliotecarios. Otro ejemplo sería el de la Literatura para Mujeres, dentro ya de los talleres de lectura para adultos, donde sólo tendrían cabida lectoras que leen a escritoras contemporáneas, por ejemplo. Para evitar malentendidos es oportuno aclarar que este género narrativo surgió, en lengua castellana, durante los años ochenta, gracias a la senda abierta por algunas precursoras como Ana Mª Matute, Carmen Martín Gaite o Carmen Laforet, y que se materializó en algunos nombres propios que hoy resultan de sobra conocidos (gracias, también, a sus artículos de opinión), como Almudena Grandes, Rosa Montero, Espido Freire o Maruja Torres. La novela negra, en cambio, no requiere un perfil específico de lector, aunque sí unos gustos afines, relacionados, sobre todo, con el cine policíaco y detectivesco, que tan popular fue en los años cuarenta y cincuenta por las adaptaciones de algunos títulos clásicos de Raymond Chandler, Dashiell Hammet o Agatha Christie. Podemos encontrar información actualizada de algunos de ellos, como el de la asociación Brigada 21, el club de lectura de la Biblioteca de la Bòbila o el de la Biblioteca de la Calzada, bajo la forma de blogs, páginas web o en distintas redes sociales. Por último, no sería justo olvidar un tercer factor que, más que restringir, agrupa a una serie de lectores que disfrutan leyendo en inglés, francés, italiano u otra lengua distinta de la suya.Si después de leer este artículo os apetece participar en un club de lectura digital o colaborar con él, tenéis la oportunidad de hacerlo en Síndrome Bovary, el blog que ha creado Elisabet Roig. De momento, no hay contenidos, así que podéis sugerir títulos y propuestas de lectura desde un principio y sin complejos. Yo, por mi parte, me comprometo a completar estas entradas con otras sobre actividades concretas que se podrían aplicar a diversos clubs de lectura, sobre todo para adultos y adolescentes.
jueves, 11 de septiembre de 2008
Ingredientes para un club de lectura ( I )
Hace unos meses, recibí la propuesta de Elisabet Roig, mi buena amiga de Depasseig, para formar un club de lectura. Esta iniciativa surgió, supongo, como respuesta a las palabras que tuvimos en la “Fira del llibre de València”, durante la firma de ejemplares de su novela L’Aigua. Entonces le comenté que tenía en mente organizar un grupo de trabajo que contara con los compañeros del “Diploma de cultura, lectura i literatura per a infants i joves” que habíamos cursado en la Universidad de Valencia bajo la tutela de Gemma Lluch. El objetivo era diseñar un plan de lectura para centros de Secundaria desde una perspectiva actual, distinta, dotada de una sensibilidad más propia de nuestra generación que de la de nuestros padres que, no es necesario decirlo, es a la que pertenecen la mayor parte de nuestros maestros. Como es lógico, no salió adelante porque requería mucho tiempo, esfuerzo y conocimientos que, tal vez, no teníamos.
Sin embargo, la contraoferta de Elisabet me hizo pensar en los clubs de lectura como una posibilidad más realista y accesible, abierta a mayor variedad de participantes, sin que sea necesario un grado de especialización muy alto. La consecuencia fue que comencé a recopilar información sobre esta estrategia de animación a la lectura. Lo que sigue, mezcla algunos parámetros comunes con ciertas impresiones personales.
¿Qué es un club de lectura? Según Blanca Calvo, es un grupo de personas que leen, a solas, un mismo libro para reunirse después, de forma periódica, y comentar diversos aspectos relacionados con la trama, los personajes el estilo… Por tanto, la clave reside en que los participantes deben ostentar una competencia lectora suficiente que les permita esa primera lectura íntima, privada, en la que asentar las premisas iniciales de su interpretación, y una “lectura colectiva”, la puesta en común con el grupo, que no excluye la relectura en voz alta de algunos fragmentos, que sirve para contrastar esas impresiones personales con otras formas de leer y encontrar unas conclusiones más enriquecedoras. En definitiva, el placer de la lectura conduce al debate y, por tanto, a una interpretación más profunda de la obra.
¿Quiénes participan en el club de lectura? En primer lugar, el número de participantes varía según esté destinado a adultos, niños o a adolescentes. Para empezar un club de lectura de adultos son necesarias diez personas y se puede ir ampliando hasta un máximo de treinta. El grupo ideal debe estar entre los veinte o veintiocho lectores. En el caso de que sean niños o adolescentes, lo recomendable es empezar con cinco o diez miembros y no sobrepasar los quince cuando esté consolidado. La responsabilidad de que estos requisitos se cumplan recae en la figura del coordinador, una especie de maestro de ceremonias elegido por su acreditada experiencia con los libros o por sus conocimientos literarios. Según el ámbito en el que vaya a desarrollarse el club de lectura, suele ser un bibliotecario, un profesor o un lector experimentado. En ciertos grupos, esta labor la alternan los participantes más antiguos, fruto del previo consenso en la distribución de los turnos. Entre las tareas que se atribuyen al coordinador, Blanca Calvo destaca la obligación de moderar las reuniones, resumir el contenido del libro, diseñar sesiones motivadoras y organizar actividades complementarias, como viajes, cenas, encuentros con autores, asistencias al teatro o al cine para disfrutar de obras relacionadas con la lectura del momento, etc.